En este capítulo hablare sobre mi
transcurso en lo académico, pero me enfocaré más en el bachillerato.
Para empezar debo decir, que en
mi primaria estudie o estuve en 4 colegios diferentes, debido a la problemática
familiar que siempre he vivido, unos en el Águila (lugar donde reside mi
madre), y otros en Cali. Pero lo realmente relevante es cuando entre a 5 grado
en el colegio Pedro Antonio Molina; fue allí de allí donde se darían
momentos importantes y relevantes para mi vida. El grado 9 es uno de los que
más recuerdo, considero que este grado llego a ser más emotivo que el 11; ya que todos los
estudiantes del curso nos separábamos e
íbamos para diferentes sedes. Fue en
este grado logramos ser más que un grupo y nos convertimos en una familia.
Posteriormente el grado 10 fue como un nuevo comienzo puesto
que no quede con los mismos amigos con los que estaba en 9; sin embargo logre
adaptarme fácilmente y conseguí de nuevo amigos y ser un poco como lo era
antes. Recuerdo que cuando llegamos a la sede central fuimos el salón e cual
todos señalaban y criticaban; esto debido a que éramos diferentes en muchos
sentidos, ellos eran monótonos, aburridos, y con mucha falta de carácter;
nosotros por lo contrario éramos fuera de lo común, peleábamos por las cosas
que no nos parecían bien, participábamos en diferentes actividades del colegio,
y hacíamos las cosas diferentes. Fue tanto que en este grado ganamos los dos
torneos principales de basketball y futbol sala; y no solo fue haberlos ganado,
pues nuestros compañeros que no participaban, llevaban bombas, hicieron una
bandera y cantaban en los partidos; esto causaba furor y rabia de algunos
grados principalmente el otro decimo. Finalmente nuestro grado once ya fue un
poco más normal, pues ya no existía esa rivalidad entre grupos, pero fue un año
con grandes emotividades y logros generales para el grupo.
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